Estos jamones son expuestos a los vientos de Sierra Nevada que atravesando las alturas del Mulhacén, dan al aire una optima humedad para su curación.
Recibidas las piezas en optimo estado sanitario, en vehículos acondicionados al transporte de tan noble parte del cerdo, se inicia la tradicional salazón según los métodos tradicionales de la zona.
Las optimas salazones, se realizan desde noviembre a marzo. Finalizada la salazón (y siguiendo con la tradición) del jamón se elimina la sal de cubrición, sal marina carente de todo conservante o colorante. Esta elaboración es de fundamental importancia para obtener un producto al cabo de un año de curación, que se conoce por "Jamón dulce de Trevélez". |